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Tecnología, evolución y potenciación humana

En su charla de TED, Mis 12 pares de piernas, la atleta y activista Aimee Mullins nos habla un poco acerca de sus piernas protéticas y de los «superpoderes» que ha obtenido gracias a ellas: velocidad, belleza y altura; pudiendo redefinir lo que el cuerpo puede llegar a ser o hacer y descubriendo toda la potencialidad que puede alcanzar, logrando incluso que se considere a una persona supercapacitada en vez de discapacitada.

Más allá de la emotividad de su historia, la cual no deja de ser impresionante e inspiradora, el caso de Mullins me hace reflexionar en como el ser humano ha logrado a lo largo de su historia aumentar sus capacidades mediante la creación y utilización de herramientas específicas para tareas determinadas. La invención de las primeras lanzas, sierras y hachas permitió a nuestros antepasados asegurar mejor y mayor cantidad de comida y vestimenta; la implementación de la rueda trajo consigo mejoras descomunales en todos las aspectos de la vida; el control de la electricidad abrió puertas a un sinfín de nuevos inventos e ideas; y la creación de las computadoras personales nos ha simplificado miles de operaciones y tareas que han podido ser automatizadas y realizadas en poco tiempo.

Ahora bien, la evolución de estas máquinas ha sido vertiginosa en las últimas décadas, pasando de computadoras que ocupaban habitaciones enteras hasta llegar a teléfonos inteligentes que caben en la palma de nuestra mano. Dicha evolución ha sido clave, ya que ha permitido su masificación en todo el planeta: hoy por hoy, gran parte de la población mundial tiene acceso a estas herramientas.

Evolución de la Tecnología
Lo que una vez fue un peso, ahora es parte fundamental de nuestra vida

Pareciera que el ser humano estuviera modificando la teoría de evolución propuesta por Darwin: ya la supervivencia no es exclusiva del que sea físicamente apto, sino de aquel que sepa usar las herramientas de la mejor manera para cubrir sus propias deficiencias.  Día a día, la innovación del ser humano hace que surjan nuevas tecnologías para la mejora de nuestras capacidades; bien sean las piernas de fibra de carbono utilizadas por atletas paralímpicos o la última versión del buscador de Google, todas estas herramientas van enfocadas a aumentar nuestras fortalezas, a compensar las debilidades y a potenciar el conocimiento.

Este es el momento. Aquí y ahora, el ser humano tiene la capacidad intelectual para innovar, para crear y aumentar. Evolucionar e ir más allá, pero no tras miles de años de mezcla genética sino con el desarrollo de potenciadores de sus propios atributos y virtudes.

No queda más que hacer la pregunta: ¿hasta donde podremos llegar? Dentro de veinte años, ¿podremos volar? ¿hacernos invisibles? ¿tener una consciencia colectiva interconectada? También surgen preocupaciones, como por ejemplo, ¿estamos involucionando como organismos? ¿en qué punto el ser humano dejará de ser útil para dar paso al dominio de las herramientas creadas por nosotros mismos?

No queda más que seguir evolucionando tecnológicamente y ver que sucede.