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Gobierno Electrónico

El gobierno electrónico puede entenderse como la aplicación de las nuevas tecnologías de información y comunicación por parte del gobierno para facilitar el acceso de los ciudadanos a los distintos servicios y datos de interés, de forma tal que permitan una gestión más eficiente y una disminución de la burocracia.

Entre los objetivos principales del gobierno electrónico podemos encontrar:

  • Mejorar la rapidez y calidad de los servicios públicos al ciudadano.
  • Generar ahorros y mayor eficiencia al Estado.
  • Mayor amplitud de canales.
  • Facilitar una mejor y más oportuna comunicación, coordinación y trabajo colectivo entre las organizaciones estatales.
  • Contribuir a la preparación del país para la Sociedad de la Información a través de una oferta de buenos y necesarios servicios y contenidos por Internet.
  • Contribuir al aumento de la transparencia y mayor participación ciudadana.

La implantación de un adecuado gobierno electrónico suele verse como un proceso evolutivo, el cual comprende al menos cuatro fases que no son interdependientes ni tampoco necesitan que termine una para que comience la otra. Cada una de ellas tiene distinto objetivo y requiere distintas exigencias en términos de costos, necesidades de conocimiento y nivel de uso de la tecnología. Estas fases son:

Presencia: En esta primera etapa el Gobierno tiene presencia en Internet a  través de la divulgación de sus sitios web o portales. En esta instancia los organismos ponen a disposición información básica de manera rápida y directa. No existe mayor relación con ciudadanos y empresas debido a que la información puesta en línea no posibilita la interacción.

Interacción: En la etapa de interacción es posible una comunicación más directa entre los ciudadanos y los organismos. Estos no solo brindan información, sino que están preparados para recibir opiniones y establecer una comunicación con la población a través del correo electrónico, envío de formularios, de comentarios de opinión o de foros.

Transacción: Con la transacción, una vez completada  la etapa anterior, los  organismos  brindan a los ciudadanos la posibilidad de iniciar, realizar el seguimiento y  finalizar cualquier  trámite en línea, sin tener que ir  personalmente a la dependencia correspondiente. Los sitios web de los  organismos están preparados para ofrecer  sus trámites y servicios como un complemento de la atención presencial en las oficinas.

Transformación: Para alcanzar esta fase los organismos deberán modificar sus estructuras, su estilo de atención al público y el flujo de trámites, para proveer sus servicios de forma electrónica. Además se debe fomentar y promover el uso de tecnologías que permitan una participación activa de los ciudadanos en la formación, discusión y evaluación de políticas públicas.

En cuanto a la situación actual del gobierno electrónico en Venezuela, podemos ver que nos encontramos en diversas etapas, dependiendo del organismo o trámite requerido. Podría decirse que uno de los puntos que más se ha desarrollado en esta área es el tema fiscal, ya que el SENIAT cuenta con un gran número de herramientas en línea que ayudan con el tema de los impuestos y aranceles. De igual manera, con el aumento de la emigración en el país en los últimos años, hemos visto como ciertos ministerios como el de Relaciones Exteriores, el de Educación Universitaria y los registros públicos han implementado sistemas de solicitud de citas y gestión de documentos, los cuales han servido como un primer paso para agilizar la burocracia, pero han sufrido ante la alta demanda y los cuellos de botella que aún quedan en muchas partes del proceso.

Aún queda mucho que hacer con respecto a este tema en el país. Bases de datos como las del Consejo Nacional Electoral o el SENIAT son provechosas, y debería buscarse unificar ciertos servicios para evitar doble trabajo. La inclusión y aceptación de firmas digitales es otro paso importante que debería darse en varios lugares, como pasó con el Ministerio de Relaciones Interiores, Justicia y Paz al emitir antecedentes penales que son válidos una vez aprobados por el sistema, y que incluyen validación mediante códigos especiales. Este tipo de sistema sería de mucha utilidad en casos como el Ministerio de Educación, en el cual los trámites son una tortura. Si bien no estamos tan adelantados en este tema como otros países, se han dado los pasos iniciales en muchos frentes en los cuales hay que seguir avanzando en las etapas de transacción y transformación, incluyendo campañas de educación y evangelización de los ciudadanos, para aligerar la resistencia que pueda haber ante dichos sistemas.

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